Sí, así es. La vulnerabilidad, sencilla a la vez que complicada. Y es que nos hemos creado como seres proclives a la complicación, en todos los terrenos, el profesional, el personal... cuando todo sería más sencillo si proclamáramos nuestra vulnerabilidad.


¿Qué es la vulnerabilidad?


Hay múltiples definiciones. Parte de la que proporciona Wikipedia es "El grado en que las personas pueden ser susceptibles a las pérdidas, los daños, el sufrimiento y la muerte, en casos de desastre."

Por otro lado, la palabra "vulnerable" lleva asociadas connotaciones de debilidad, delicadeza, falta de seguridad, etc que no se desean identificar con según qué aspectos de nosotros mismos.

 

El otro día realicé un taller en uno de mis clientes. Un taller sobre "El Role del Team Lead como Potenciador de la Innovación y de las Personas". Un taller muy interesante en el que surgieron ideas y nuevas iniciativas para gestionar personas por parte del colectivo de jefes de equipo del proyecto en cuestión. Como trasfondo de gran parte de los puntos que se iban exponiendo aparecía la falta de comunicación, una falta de comunicación en base a supuestos (no hace falta que se lo pida, lo debería saber), a temas culturales (es que no me dan la información hasta que se la pido por cuarta vez), etc.


Mi pregunta fue: ¿Habéis explicado a vuestros interlocutores cómo os afecta que no os proporcionen la información?


Momento de silencio.


Exponer a otra persona, ya sea tu supervisor, tu compañero, tu colaborador las consecuencias personales propias en caso de que no se dé cierta situación, es proclamar tus miedos, los daños que puedes recibir, el sufrimiento que puedes padecer.

El no compartir dicha información, el no mostrar la vulnerabilidad, sesga la comunicación, la conversación y en cierto modo condiciona la relación.

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Vulnerabilidad

 

Liderando desde la vulnerabilidad


En el liderazgo del anterior paradigma, un supervisor, un jefe de equipo, un mando intermedio, un directivo, lideraba desde la imposición, desde el autoritarismo, donde la orden es el único lenguaje a entender. Si se exponía el riesgo de que la orden no fuera cumplida, la responsabilidad era desde el primer momento delegada en el colaborador, el receptor de la orden, que la podía percibir incluso como una amenaza.

Deseo pensar que este paradigma va desapareciendo en pro del nuevo paradigma.

En el liderazgo del nuevo paradigma, un supervisor, un jefe de equipo, un mando intermedio, un directivo desde un liderazgo actual, tiende la mano, comparte, aporta confianza. Si además es un líder comunicativo y desarrollador, expondrá el contexto de la necesidad para poder además comprender las consecuencias de que la acción en concreto no se lleve a cabo.

Ahora bien, todavía se puede dar un paso más allá.

Un líder, además de estar orientado a resultados, y de desarrollar y potenciar a las personas de su equipo, será un gran gestor emocional si además expone y proclama internamente su vulnerabilidad así como la del equipo.

Somos seres en un estado de aprendizaje continuo, que podemos cometer errores. Somos seres que en equipo nos complementamos a la vez que necesitamos ajustarnos. Podemos formar parte de diferentes culturas, tenemos diferentes orígenes, diferentes creencias, diferentes experiencias. Formando parte de un entorno tan diverso, tan heterogéneo, no podemos pretender que los demás se pongan en nuestra piel y se anticipen a nuestros daños, nuestro sufrimiento, nuestras pérdidas. Cada uno de nosotros tiene en consideración las suyas propias.

Por este motivo...

"Proclamemos nuestra vulnerabilidad"


Y para ello:

  • Hablemos con el sentimiento


Observémonos. Pensemos en nuestro equipo. Les necesitamos. Comuniquemos que les necesitamos, que sin ellos el objetivo no se podría llevar a cabo. Dependemos de su éxito y su éxito será un éxito entonces común.




  • Traduzcamos el riesgo y las consecuencias al terreno más humano y relacional posible


Expliquemos las consecuencias en el entorno, en la percepción del entorno del propio equipo, en la marca personal y profesional de cada uno de los componentes y del propio equipo en caso de que el objetivo no se lleve a cabo. Invitemos a que el equipo a su vez exponga su vulnerabilidad compartiendo inseguridades, necesidades a cubrir para poder llevar a cabo el proyecto. Conversemos.




  • Anticipemos los impactos que pueden ocurrir para protegernos y definir planes de acción que los mitiguen


Seremos fuertes si nos preparamos para las debilidades y para ello hay que reconocer cuáles son éstas. Una vez reconocidas, pensemos en las consecuencias de que dichas debilidades adquieran protagonismo y provoquen altibajos y resultados no deseados. Para evitarlo, definamos planes de acción desde el principio.


 

Por este motivo, a ti líder, pero sobre todo a ti, persona, te invito a acercarte, a situarte paralelo a tu equipo, a ser uno más. A escuchar, a compartir, a crear confianza y todo ello...


... proclamando la vulnerabilidad.


 

Si tienes alguna duda, te espero en la sección de Contacto, estaré encantada de entablar conversación contigo al respecto de este tema. En cualquier caso, y por supuesto, tus comentarios  son bienvenidos en el blog.


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