Podemos hacer mucho daño con las palabras, pero en el fondo, ¿a quién le hacemos daño? A nosotros mismos. Debemos ser conscientes de que si agredimos con las palabras es porque tenemos un miedo o problema interno que debemos de canalizar. Tenemos que ser impecables con las palabras. Veamos.


Sé impecable con tus palabras


Lo mismo si nos sentimos agredidos por alguien verbalmente. Es su problema. Él tiene esa opinión, que no tienes por qué compartir. Él vive su propia realidad, su propia percepción de la realidad, que no tiene por qué ser la  nuestra.

Por lo tanto, si nuestra realidad es solamente nuestra, no hagamos daño con las palabras. Nuestra realidad puede no ser compartida por los demás.

Por otro lado, ¿qué bien hace el chismorreo? Ninguno. Son palabras virales, que infectan, que hacen daño. No chismorremos, ya que sabemos que podemos hacer mucho daño con ello.