Reflexión tras la lectura del libro "Coaching" de John Whitmore.

La sesión de coaching comienza marcando el objetivo de la sesión, mediante preguntas concretas como ¿Qué esperas conseguir en esta sesión de 30 minutos?


Marcarse objetivos


Hay tres tipos de objetivos...:

  • Objetivos asociados al fin: pueden no estar en nuestras manos, son más ideales, tienen que ver con el objetivo final

  • Objetivos asociados al rendimiento: están en nuestras manos, se les puede evaluar el progreso, son objetivos ligados al rendimiento que se puede mejorar para llegar al objetivo asociado al fin. Es más fácil comprometerse con objetivos asociados al rendimiento pues conllevan responsabilidad al estar bajo nuestro control.

  • Objetivos soñados: a veces necesitamos que nos recuerden cuál era el objetivo que nos llama a movernos y seguir con lo que comenzamos. Sería el objetivo soñado.


Al comenzar el proceso de coaching, debemos preguntar sobre el objetivo general del proceso: la meta de proceso o la meta de trabajo, pero en cada sesión se debe trabajar en un objetivo concreto encaminado al logro de la meta del proceso. Tanto la meta como el objetivo concreto deben ser marcados por el cliente que es quien debe ser y sentirse responsable de todos ellos. Eligiendo sus objetivos, el cliente se siente autónomo y responsable, a la vez que motivado.