Este miércoles pasado publiaron una noticia, relacionada con la lactancia, donde se proporcionan datos objetivos sobre las recomendaciones de la lactancia materna y las dificultades en aplicarla. Me gustaría dar otro enfoque desde GestaCoching ®, el coaching para la maternidad, considerando también las emociones, el punto de vista emocional de la madre en esta etapa tan importante de su vida.

Podéis leer el detalle de la noticia publicada en ElPais.com. Como mujer y madre me satisface ver este tipo de reportajes sobre un tema tan delicado para toda madre, sobre todo la que se estrena en esta faceta de su vida. Como Coach, recojo el trasfondo emocional que se percibe, sin pretender enjuiciar lo mejor o peor de los diferentes tipos de lactancia. Por ejemplo, os invito a leer de nuevo el título del artículo: "..., aunque la madre quiera hacerlo". ¿Qué veo ahí? Una encrucijada entre los valores y las creencias.

 

Lactancia emociones coach


En este ámbito de la lactancia, hay unos valores que aparecen. Por ejemplo, el valor de la salud del bebé, el valor del sacrificio de la madre, el valor de la autoconfianza, el valor de aportar algo al mundo, el valor de vivir la conexión madre-hijo.

Vamos a comentarlos uno a uno.

La salud del bebé. El valor de la salud, cuando es sobre una misma, es un valor que puede prevalecer en mayor o menor medida. Habrá momentos de nuestra vida que le daremos más o menos importancia. Ahora bien, para una madre, la salud de su bebé se convierte en uno de sus principales valores, pasando incluso por encima de ella misma. La preocupación porque crezca de una manera adecuada, que se alimente correctamente, que esté sano, evitar virus o infecciones en la medida que se pueda... todo ello incluido en la lactancia, de modo que la madre hará todo lo que esté en sus manos para poder conseguirlo (restructurar la economía familiar para proporcionar la mejor alimentación artificial al bebé, dejar de ingerir ciertos alimentos para que la leche materna sea la idónea para el bebé, ya sin mencionar intolerancias alimentarias!...). Se puede intuir que este valor está visiblemente ligado al del sacrificio de la madre. Vamos a por éste.

 

El sacrificio de la madre. Este valor puede ser considerado discutible, pues habrá madres que, en el tema de la lactancia en cuestión, no lo vivan como un sacrificio, y entonces no será éste uno de sus valores. Aun así, presente está. Habrá otras madres que sí forme parte de sus valores en cuanto a la lactancia.

Tanto en unas como en otras, ¿cómo viven este sacrificio? ¿Cómo influye en sus vidas la lactancia? ¿Qué dinámicas le interrumpen y qué otras le aportan? Quizás les interrumpa sus momentos de hacer otras cosas... ¿Qué sentimientos le nacen en esos momentos de "interrupción de sus haceres"? ¿Sentimientos hacia qué/quién? ¿Qué están descubriendo de ellas mismas? ...

O quizás les aporte momentos de paz y serenidad que no tenían o podían disfrutar anteriormente... ¿Cómo son esos momentos de paz y serenidad? ¿Qué está cambiando en ellas?

¿Y la organización y logística requerida a la hora de incorporarse al mundo laboral? ¿Cómo? ¿Cómo continuar con la lactancia materna si no estoy en casa? ¿Cómo poder sacarme leche en la oficina en mi horario laboral?

 

La autoconfianza. En el artículo ya indica Marta Díaz Gómez, coordinadora del grupo español de la INLM y del comité de lactancia materna de la Asociación Española de Pediatría “La mayoría de las mujeres desean amamantar a sus hijos, pero la falta de confianza en sí mismas, ...”. Ante las dificultades iniciales que puedan surgir, ya sea porque el bebé "no se engancha", o porque el bebé "no coge peso"... vinculadas a la preocupación por la salud del bebé (primer valor), también la madre se cuestiona en ese momento sus propias capacidades, su propia autoconfianza. Ese diálogo interno de "no podré", "no conseguiré lo que se me pide en este momento", "no me sentiré como madre completa", y muchos otros pensamientos negativos, entorpecen la confianza en el potencial y capacidades propios de la madre.

 

El valor de aportar algo al mundo. Este valor es uno de los que más prevalecen en las crisis de sentido. Esos momentos de la vida en los cuales se produce un punto de inflexión entre lo que uno era, lo que quiere dejar de ser y lo que quiere ser; momentos en los que se mezclan sentimientos y deberes de una manera abismal. En el momento de la lactancia, aparece de una manera natural. ¿Qué mejor modo que dejar algo para la posteridad que la alimentación base de mi bebé en los primeros meses de su vida? Incluso la madre se puede enorgullecer de ello en su vida futura.

 

Vivir plenamente la conexión madre-hijo. ¿Quién no ha oído que el momento de dar el pecho es uno de los momentos en los que la conexión madre-hijo se encuentra en su máximo esplendor?  Esa conexión ya aparece en el embarazo, bien fuerte, cuando se comienza a sentir al bebé dentro de su cuerpo.  Este valor se puede considerar incluso indiscutible, multi-cultural, universal... ¿Será asimismo una creencia también? Luego vamos a ello.

Y ya os puedo indicar que hay muchos más valores entorno a la lactancia, he querido resaltar algunos de ellos...

 

¿Qué decir sobre las creencias?

Aparecen las creencias pre-estalecidas por la sociedad y las creencias de uno mismo.

Creencias pre-estalecidas por la sociedad. Como indica el artículo las directrices de la sociedad han ido cambiando. Hubo una época en la cual la lactancia artificial proporcionaba la mejor alimentación al bebé. Ahora la tendencia vuelve a ser la de promover la lactancia materna, tal como promociona el artículo (fijaros en como habla de "enchufar pronto al biberón", ¿no veis una connotación crítica y negativa en esta expresión?).

Independientemente de las tendencias, solamente me gustaría hacer reflexionar de cómo los mensajes externos, los mensajes que nos envía la sociedad, pueden influenciarnos (ejemplo, estereotipos físicos). En el aspecto de la lactancia, dentro de un mensaje mediático  de que la lactancia artifical es mejor que la lactancia materna, una madre de lactancia artificial se puede sentir satisfecha de hacer lo mejor para su bebé, y una mamá de lactancia materna sentirse incluso discriminada. Y la misma situación se puede aplicar al mensaje contrario (os lo dejo a vosotras).

 

Creencias de una misma. Antes hablaba de sentirse discriminada. ¿Qué le hace pensar a una madre que puede ser mal vista si no sigue las directrices marcadas por la sociedad? ¿O que no está haciendo lo mejor para su bebé? ¿Qué es lo mejor? Por otro lado, volviendo al diálogo negativo anterior, en el que entra la duda por la capacidad de poder ejercer la lactancia materna, ¿cuántas creencias limitantes son capaces de surgir? En ese momento emocional y tremendamente hormonal, seguro que muchas. También entrarían los prejuicios: "No puedo dar el pecho fuera de casa" ¿Qué hay detrás de esta afirmación? ¿Qué complejos pueden aparecer ahí?

 

Valores y creencias que generan emociones como amor, serenidad, alegría, confianza, temor, miedo, asombro, melancolía, enfado, a la vez que sensaciones de seguridad, duda, tranquilidad, nervios, paz, estrés, confianza, inseguridad, placer, sacrificio...

 

Un descubrimiento de una misma en una etapa vital intensa llena de emociones y sensaciones.


¿Qué opinas de los valores y creencias entorno a la lactancia? Si has experimentado o estás viviendo la lactancia, ¿te apetece compartir tus emociones?