Gran palabra... "Expectativa". Grande porque hasta pronunciándola en voz alta se nos "llena la boca", y grande también porque normalmente las expectativas además son grandes... ¿En quién pones las expectativas? ¿En ti o en los demás? Si lo piensas bien... probablemente en ambos casos, y seguramente más en los demás que en ti mism@. ¿Qué te puedo explicar como Coach? ¿Quieres saber más desde el Coaching?

En este artículo me centraré en las expectativas en lo demás... ¡Ya estoy pensando en el próximo artículo sobre las expectativas sobre nosotros mismos!

¿Quienes son "los demás"? Pueden ser nuestra pareja, nuestros padres, nuestros hermanos, cuñados, amigos, compañeros de trabajo... Me atrevería a decir incluso que enseguida te puede surgir algún ejemplo...

 

Expectativas-demás-coach

Pensamos que los demás "nos deben" su dedicación, su tiempo, su respeto, incluso "darnos la razón", y nos disgustamos cuando no lo hacen. ¿Dónde está la razón del disgusto? ¿Que no se hayan comportado como nosotros deseábamos? Permitidme que vaya más allá... Nos disgustamos con nosotros mismos, por haber esperado, sin derecho a hacerlo, que los demás cambiaran para satisfacernos.

¿Qué nos pasa en esos momentos? Intentemos describirlos en varios pasos:

Paso 1. Entra el diálogo interno contra las terceras personas: "Ya está bien, si es que es una falta de respeto que me hayan hecho esperar, como si no tuviera otra cosas que hacer", "se creen el centro del mundo", "no me ha devuelto la llamada, qué falta de educación", "cómo puede ser que no se haya ofrecido a ayudarme con la mudanza"... etc, etc, entrando en un sinfín de improperios  hacia los demás o el otro.

Paso 2. Siguiente paso es "desde luego, no me volverá a pasar", "nunca más volveré a confiar en esta persona", "está claro que no se merece mi amistad"... Nos vamos acercando a nuestro terreno personal, a nuestra primera persona, aun así pensando en el futuro, como en un acto de protección a nosotros mismos ante la posibilidad de que volviéramos a pasar por lo mismo.

 

Paso 3. ¿Qué ocurre después? Caemos en... "si en el fondo ya sabía que iba a ocurrir esto"... Y ahí está el quid de la cuestión.


¡Desde el principio somos conscientes de que estamos colocando unas expectativas en el otro que pueden no ser correspondidas!


¿Entonces? ¿De qué nos quejamos? La rabia y frustración que sentimos es más bien contra nosotros mismos, por habernos engañado, por cerrar los ojos ante algo que sabíamos que podía ocurrir.

¿Te reconoces? ¿Cuántas veces has detectado ese momento de lucidez y aun así has seguido adelante? ¿Qué hace que nos confiemos, que nos entreguemos a la otra persona, que le demos otra oportunidad, o que "nos demos nosotros esa oportunidad"? La expectativa. El deseo de querer algo, aunque creamos que es remoto, o que puede que no ocurra. La esperanza de que pueda ocurrir. También una negación de nosotros mismos, negación de nuestra intuición. Dentro de nosotros ya sabíamos que la posibilidad de que ocurriera era remota.

De ese modo...

 

¿Qué podemos hacer para que las expectativas no nos generen estas frustraciones?


A continuación los 5 puntos a tener en cuenta:

  1. Basarnos en la experiencia. Si ya nos ha pasado lo mismo en diversas ocasiones, ¿qué probabilidad hay de que esta vez sea diferente?

  2. Escuchar nuestra intuición. La intuición forma parte de nosotros mismos, está ahí, aunque en múltiples ocasiones no la escuchemos (aunque sí la oigamos!). Nos sale de dentro, es pura, y habitualmente tiene la razón...

  3. Asumir las consecuencias de nuestras decisiones. Si finalmente optamos por el voto de confianza hacia el otro, no nos frustremos, no nos disgustemos ni con el otro ni con nosotros mismos. Tuvimos unas opciones y tomamos una decisión, así que asumámosla con coherencia, honestidad y aprendamos de ella.

  4. Aceptar al otro tal como es. Es así, ya lo sabíamos. ¿Para qué creer que va a cambiar en esta ocasión? Y si no lo hace, está en su derecho. Es así, al igual que tú eres de otra manera.

  5. Considerar la nueva experiencia como aprendizaje y prepararnos para futuras ocasiones. Desvincularlos de los mensajes negativos que podamos crear en esos momentos, para convertirnos en una oportunidad más de aprendizaje.


¿Qué te parece comenzar ya? ¿Por qué punto comenzarás? ¿Qué podrás obtener con ello? ¿Me cuentas?


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