La comunicación. Somos seres humanos complejos, llenos de prejuicios, con mochilas llenas de experiencias, con educaciones recibidas diferentes, con vivencias dispares, que además intentan comunicarse, converger, confluir, y no es siempre sencillo.

Cuántas amistades se han roto por malos entendidos. Cuántas parejas se han separado por diferentes interpretaciones. Cuántas discusiones  y "diálogos de besugos" cuando dos personas están diciendo lo mismo. ¿O no?

En una ocasión me encontré con la siguiente frase:

Entre lo que pienso,
lo que quiero decir,
lo que creo decir,
lo que digo,
lo que quieres oír,
lo que oyes,
lo que crees entender,
lo que quieres entender,
lo que entiendes...
existen nueve posibilidades de no entenderse.



Me pareció una cita reveladora. Aplicable tanto al canal hablado como al escrito, ya sea en una nota, en un mail o en un whatsapp.


Si además le añades a la conversación más de dos participantes, cada uno de los 5 factores receptores se multiplica por el número de participantes, por lo que en una conversación a tres, ¡tenemos 14 interpretaciones!


Comunicación



¿Qué es lo que entra en juego en la comunicación?


• Emisor y Receptor
Dos personas diferentes con sus propio pasado, sus propias circunstancias, sus diferentes actitudes en el momento de la conversación. Con sus prisas, con su calma, con su receptividad, con su reacción.


• El canal
Ya sea por comunicación directa, telefónica, visual, auditiva, escrita... Cada uno de estos canales condiciona la comunicación pues en algunos de ellos ya es sesgada de por sí. Por teléfono se prescinde de la comunicación verbal, y se da más importancia, de una manera consciente o inconsciente, a otros aspectos como la energía de la conversación, el tono de voz, etc.


• El Objetivo
El emisor se marca un objetivo. Ese objetivo puede ser algo tan sencillo como que el receptor reciba cierto mensaje.


Esta primera fase de la comunicación es vital, pues es el "para qué" de la intervención. ¿Qué deseo concretamente con la conversación?


Si nos detuviéramos a pensar por un momento cuál es el objetivo real del mensaje que vamos a dar, seríamos conscientes de las múltiples maneras y de los múltiples factores que pueden afectar a dicho mensaje distorsionándolo completamente.


• El Deseo del emisor
En este punto se mezclan las emociones. Puede ocurrir que, además de que el objetivo inicial sea el de hacer llegar un mensaje, haya un objetivo más "subconsciente" como el de generar una emoción en el receptor.


Añadimos a los objetivos concretos, las interpretaciones que deseamos incorporar al mensaje.


• Expresión verbal y no verbal
Este apartado se merece varios artículos, aun así, a modo resumido en la comunicación entran los siguientes factores también:


- Expresión verbal


El tipo de lenguaje utilizado (palabras agresivas, los pero's, las justificaciones, las expectativas, los ójala...). Si el mensaje es escrito, los signos de puntuación como las comas, las exclamaciones adquieren vital importancia.


- Expresión no verbal


La posición corporal, la expresión de la cara... Si la conversación no se produce físicamente sino por el canal auditivo (teléfono por ejemplo) adquiere vital importancia el tono de voz, las pausas, los silencios, el respetar el turno de palabra.


• Las diferentes interpretaciones del emisor y del receptor
Lo que para una persona significa una expresión en concreto, para otra puede tener un significado distinto. Aquí intervienen:


- Factores culturales: entrando en terreno más escatológico, pero por poner un ejemplo, un eructo es descortés en la cultura occidental, mientras en la cultura árabe es señal de saciedad.


- Experiencias y educación pasada, creencias: una persona que haya vivido de una manera cercana una experiencia concreta, puede llegar a interpretar un chiste de una manera radicalmente opuesta a la intención de tener un momento distendido de la persona que lo comparte.


• El deseo del receptor
El deseo oculto del receptor puede ser diferente al del emisor: entrar en disputa y crear una discusión, acabar la conversación cuanto antes, defender su opinión, etc.


El hecho de tener un deseo, condiciona completamente el discurso de la conversación, pues una misma conversación se podría repetir por las mismas personas en momentos diferentes o con actitudes diferentes y el resultado podría ser completamente distinto.


• El contexto o entorno
No es lo mismo mantener una conversación en un entorno apropiado que en un contexto que impide la comunicación.


Por ejemplo: para poder proporcionar feedback es necesario previamente el haber reservado una sala para la reunión, haber creado un clima de amigabilidad (por ejemplo preguntar por la familia o mostrar interés por la reunión anterior), desconectar los teléfonos móviles, definir una serie de reglas de la reunión. No podemos dar feedback en una conversación de pasillo cuando con un tiempo insuficiente entre reuniones.


Y, dicho todo esto, ¿en ocasiones nos preguntamos por qué el otro no ha entendido nada de lo que le he dicho? Casi deberíamos preguntarnos cómo se produce la magia de entendernos ;-)

 

¿Cómo comunicarnos mejor?



Para que la magia de la comunicación funcione podemos tener en cuenta:
 

• La empatía
El ponernos en el lugar del otro, pensar cuál es su objetivo, el para qué de lo que me está explicando, su deseo "subconsciente" a la hora de entregarme su mensaje. En qué momento se encuentra, cuál es su actitud, observar su comunicación verbal y no verbal.


Parece complicado, es cuestión de práctica y en el fondo estamos dotados para tener en cuenta todos estos componentes y muchos más.


• La validación
Ante la duda, preguntar. Validar si el mensaje recibido es el pretendido. Comprobar si la interpretación de uno coincide con la del otro. Cuántas reuniones de trabajo evitaríamos si se validaran las conclusiones de las reuniones en su finalización. Todos los participantes tendrían claras las acciones a realizar, quién las realiza, fechas límite y asistirían a las siguientes reuniones con la clara consciencia de si han cumplido con sus compromisos o no, cuando en realidad en demasiadas ocasiones ocurre que no se conocen ni los compromisos ni las acciones a realizar.


 

Te invito a practicar con estos dos puntos. Observa, pregunta, y me explicas los cambios que has percibido. ¿Te animas?


 

Si tienes alguna duda, te espero en la sección de Contacto, estaré encantada de entablar conversación contigo al respecto de este tema. En cualquier caso, y por supuesto, tus comentarios  son bienvenidos en el blog.


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