¿Podré hacerlo? ¿Por qué a todo el mundo le sale bien a la primera y a mí no? Los demás no tienen esos problemas, sólo yo. Los demás, la gente... Yo soy peor, lo hago mal, no valgo para ello. Ya han surgido las comparaciones.


Las comparaciones


"Mira esa  mamá como se come a besos a su bebé. Yo voy estresada, que mala madre soy." " Mi compañero de clase ya ha acabado el examen! Eso es que le ha ido muy bien. Y yo todavía voy por la mitad." "Mi compañero de trabajo está trabajando duro, seguro que le dan a él el ascenso."

Y no dejamos de compararnos...¿Quién nos dice que la perspectiva que tenemos de los demás es la correcta? Ahí entran las suposiciones: quizás al compañero de clase no le ha ido tan bien y entrega el examen a la mitad.

¿Qué te hace decir que eres una mala madre? ¿Que en ese momento no estuvieras relajada con tu bebé? Lo estás pensando mientras lo estás llevando al médico porque le has detectado una tos que te preocupa. ¿Es eso ser mala madre?

¿Qué te hace pensar que van a asceder a tu compañero y a ti no? ¿Sabes a caso qué van a valorar tus superiores? Quizás no valoren el esfuerzo, sino otros aspectos.

¿Qué conseguimos comparándonos? ¿Qué nos aportan estas comparaciones? Seguro que estáis pensando que nada bueno. Yo añadiría que nos bloquean, que nos limitan, que no nos dejan ver desde otras perspectivas que pueden ser más beneficiosas para nosotros. ¿Qué perspectivas son esas? Pues las perspectivas de valorarnos, de querernos, de felicitarnos nosotros mismos, de no olvidarnos de que debemos ser los que más nos tenemos que apreciar.

¿Qué te han hecho pensar las preguntas anteriores? ¿Qué te has respondido? ¿Hacía falta entonces que te compararas?

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