¿Es realmente comodidad? ¿Estamos realmente cómodos? ¿Entonces por qué nos quejamos?

Dicen que "es más bueno lo malo conocido que lo bueno por conocer". ¿Realmente estamos de acuerdo con esto? Si sabemos que lo que hay fuera es bueno, ¿qué hace que  no lo consigamos? Si no sabemos cómo es lo que hay fuera, ¿qué nos impide averiguarlo?

Si preferimos quedarnos con lo malo, seamos entonces congruentes, y no pensemos en lo que hay fuera. Si lo hacemos, seguiremos estando frustrados.

 

La comodidad de quedarnos donde estamos, ¿a dónde nos lleva?


Lo más importante es sentirnos felices, conformes, equilibrados con nuestra realidad, y si no es así, ¿en quién está el poder de cambiarlo? Pues eso es, en nosotros mismos. Y nosotros mismos debemos ser los que nos activemos, los que demos el primer paso, y el segundo y el tercero, y los siguientes. Y si en alguno de estos pasos fallamos, aprendamos de la experiencia, no nos regodeemos en el fallo, que eso lo sabemos hacer muy bien, ¿verdad?

¿Qué conseguimos mientras tanto quedándonos en nuestra zona cómoda, en nuestro sillón que ya nos conocemos tan bien? Ese sillón tendrá algún muelle roto, parte de la tapicería con necesidad de reparación, pero qué más da, es nuestro sillón. Ya nos hemos amoldado a él. Ya tenemos la postura cogida. ¡Hasta tenemos un callo! ;-)

Si fuéramos capaces de saber lo que nos perdemos, cuántos sillones hay en el mercado que no nos crearían esos dolores de espalda, si tuviéramos la seguridad de que los podemos conseguir... ¿verdad? Pero no siempre tenemos esa seguridad. En muchas ocasiones debemos arriesgarnos, ir a por ellos.

¿Y sabéis qué? Que en el momento que tomamos esa decisión, somos los más poderosos del mundo. ¡Qué gran decisión hemos tomado! ¡Qué subidón! ¡Qué orgullosos nos sentimos de intentarlo! De salir de nuestra zona cómoda, de nuestra zona de confort.

Te animo a que tengáis los máximos subidones posibles.

Un abrazo. Tu coach.