Conocemos la coyuntura económica en la que nos encontramos, pero ¿conoces cómo es la transición del "no parar" del trabajador al "qué hago" del desempleado? Te animo a leer este post y te comprenderás si estás en esta situación o entenderás a las personas de tu entorno que estén pasando por ello.

"Me levanto. Pongo el piloto automático, me meto en la ducha. Ya comienzo a pensar en todas las cosas que tengo que hacer en el día de hoy: 1ª reunión, 1ª teleconferencia, pedir hora en el doctor, 2ª reunión, preparar presentación, 2ª llamada, 2ª reunión, a ver si me da tiempo a comer, 3ª reunión,..."

¿Os suena? Una vorágine de actividad, un "no parar". No nos damos cuenta y llevamos un ritmo vertiginoso. Nos hemos subido a un tren del que no sabemos bajar. Nos han hecho creer que es "lo normal".

Somos capaces de vivir así durante años, y nada nos perturba. Adaptamos nuestro entorno a nuestra velocidad: nuestros hijos se necesitan adaptar a nuestros horarios y necesidades ("Tengo una reunión en el trabajo y no creo que pueda ir a la reunión del colegio. Ve tú." le decimos a nuestra pareja). Nuestra pareja necesita adaptar sus horarios a nuestras necesidades. Viajamos, ellos nos echan de menos, y se acostumbran.

Llegamos a centrarnos tanto en nosotros mismos y en el trabajo, que nos llegamos a creer que somos imprescindibles, mientras en otros ámbitos, familiar o amistades, no nos necesitan tanto.

Necesitamos demostrar que somos los mejores, que lo damos todo por la empresa, que nos deben valorar por lo que hacemos, que no podemos decir que no, que si lo hago peligra mi reputación, mi status, mi credibilidad, mi...

 

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Y luego llega el día del parón. Un parón elegido o encontrado. Un parón que veías venir o que te has encontrado de repente. Un parón buscado y estratégicamente formulado, o impactante. Un parón liberador o desesperante. En cualquier caso una frenada en tu vida. ¡Podríamos llamarle incluso un coitus interruptus!

Todo cambia. "Me levanto. Pongo el piloto automático, me meto en la ducha. Ya comienzo a pensar en todas las cosas que tengo que hacer en el día de hoy: ... Lo intento. Busco en mi agenda mental, y grito ¿¿¿¿Qué hago????"

Tarde o temprano llega ese día, el día clave en el que nos damos cuenta de necesitamos DESAPRENDER para volver a APRENDER.

Desaprender a...

  • ... ir con prisas

  • ... a dar mi vida por hecha, montada, definida

  • ... demostrar

  • ... hacer, hacer, hacer

  • ... ser impaciente

  • ... obedecer


para aprender a...

  • ... parar

  • ... replantearnos la vida

  • ... decidir por nosotros mismos

  • ... aprender a no hacer

  • ... tener paciencia

  • ... elegir


Una gran oportunidad. Un punto de inflexión. Un descubrimiento de uno mismo. ¡Cuánto puede salir de ese momento!

Y no tiene por qué ser fácil. Puede llevar su tiempo. Podemos reconocer que no nos podemos permitir el lujo de elegir, o nos podemos dar cuenta que tenemos nuestro futuro en nuestras manos. ¡Qué vértigo!

Fíjate también qué nos dice Mario Alonso Puig en una de sus conferencias.

Paciencia. Date tu tiempo. Céntrate. Piensa. Plantéate tus valores, plantéate qué ha hecho que estés donde estás. Aprende. Escúchate.

Si tus pensamientos se centran en la negatividad, te animo a leer Cómo el fairy te puede ayudar, para luego volver a leer esta reflexión.

 

¿Cómo te sientes ahora? ¿Cómo ves a esa persona cercana que está viviendo esta situación en primera persona? ¿Cómo ha cambiado tu percepción?


Te animo a que me lo expliques en los comentarios de este post.


 


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